INTRODUCCIÓN
Al
principio, el autor no habla en primera persona, sino que lo hace a través de
varios personajes, que trasmiten en forma conjunta y coordinada, el mensaje de
James Hunter. Presenta a un Coordinador (Hermano Simeón), y además a seis
personas, con conocimientos, experiencias, razas, edades y profesiones
distintas y disímiles, y desde el principio se advierte que las clases a ser
impartidas por el Hermano Simeón versarán acerca del Liderazgo. Esto, da la idea al final, que el liderazgo
no es un asunto de la incumbencia sólo de los Militares, o de un Entrenador de
Equipo Deportivo. El Liderazgo es algo de incumbencia para todos nosotros, sin
importar la profesión o el cargo que desempeñemos, amén de las experiencias, y
otros rasgos a ser tomados en cuenta. A
través de cada uno de los personajes, el autor va mostrando el punto de vista
de cada uno de ellos y de la profesión que representan, para al final concluir
que el Liderazgo es uno solo, y con los mismos fundamentos se puede aplicar en
cualquier ámbito, ya sea laboral o personal. Desde que tenemos uso de
razón, hemos visto como se aplican en nuestra vida cotidiana los conceptos de
Liderazgo, Autoridad y Poder vistos con anterioridad. Nuestros Padres y
nuestros Jefes de antes (aunque también los hay de hoy en día) se hacían
obedecer en gran parte por el Poder que tenían (o tienen) sobre nosotros. Pero
también podíamos encontrar a alguien, que a pesar de no tener poder, influía en
nosotros (Autoridad). Y quizás encontrábamos a un amigo o compañero de
trabajo, que lograba reunir en uno solo el Poder y la Autoridad (aunque hace
décadas atrás no era muy común).Y es que el Liderazgo, en mi opinión y muy de
acuerdo con Hunter, es una mezcla de sentimientos que a la postre va a conseguir
que los “liderados” crean con los ojos cerrados en su líder, confíen en él, lo
busquen para recibir consejos, cumplan sus instrucciones porque sienten que es
lo correcto y adecuado (y no por obligación), y hasta lo puedan admirar. Y eso
puede ocurrir, si el Líder es capaz de orientarlo y de animarlo, si puede hacer
que crea en él, si el Líder muestra que se preocupa por sus liderados y que
conozca sus problemas (y quizás, quizás, también que se los resuelva o ayude a
resolver).A la final, es un camino de doble vía. Los liderados no sentirán nada
por su “Líder”, si éste no siente nada por sus liderados. Una persona con Poder puede hacer que las personas hagan lo que él quiere,
pero no podrá hacer que lo admiren o que sientan que lo que hacen es lo mejor, sino demuestra Autoridad. Y en principio, la suma de esos dos conceptos
generará el Liderazgo. Muchas veces, se piensa, y concuerdo con ello, que el
Liderazgo es un Arte. Hay muchas características de un líder que son innatas, y
otras que pueden aprenderse. Pero no debe quedarse con aprenderlas: también hay que
aprehenderlas… Es decir, se debe aplicar lo que se aprende. El Líder
debe desarrollar el Modelo propuesto por Hunter, donde su Liderazgo se va a fundamentar en su Autoridad, pero esa Autoridad se fundamenta en el Servicio
y Sacrificio. Servicio para predicar con el
Ejemplo, y capacidad de Sacrificarse por sus liderados, lo cual se fundamenta
en el Amor que
debe sentir por sus liderados (amor tipo ágape y no tipo eros o erótico o de
cualquier otra forma que pueda malinterpretarse) y que se resume en identificar
y satisfacer sus necesidades. Finalmente, todo ello no se podrá hacer, si el
Líder no tiene la Voluntad de cumplir con el Modelo. Dentro del Modelo de
las Etapas para el Desarrollo de Nuevas Destrezas o Hábitos, se puede hablar de
que con el Liderazgo se debe llegar hasta la 4ta Etapa: que inconscientemente
nos comportemos como un Líder. Como se decía anteriormente, se habla de algunas
cualidades innatas y otras que se pueden aprender. Pero lo ideal es que esas
cualidades afloren de manera inconsciente, sin darnos cuenta, cual si
estuviéramos tomando agua.
No hay comentarios:
Publicar un comentario